:: ¡El mundo necesita tu matrimonio! ::


François Mauriac, premio nobel de literatura, dijo en una ocasión: «Si ustedes no arden de amor, habrá mucha gente que muera de frío».

Hoy estamos siendo testigos de un inmenso ataque contra la familia y el matrimonio. Y ninguno de nosotros debemos quedarnos con los brazos cruzados. ¡Ha llegado el momento de que todos nos convirtamos en testigos de la verdad!

Si los esquemas de vida que la nueva cultura nos está presentando resultan atractivos a la juventud, es porque nosotros hemos dejado de presentarles modelos encarnados, hechos vida, de lo que significa el matrimonio y la familia cristiana.

Muchos han centrado su batalla en ir contra las leyes que buscan imponernos modelos ajenos a la realidad. ¡Felicidades por su esfuerzo! ¡Los necesitamos! ¡Hay que apoyarlos!

Sin embargo, en lo personal, más que a combatir en el campo legal o político, me siento llamado a fomentar testimonios de lo que significa la familia cristiana. ¡Necesitamos matrimonios que vivan cada día más como Cristo quiere que vivamos!

Los cristianos hemos recibido el fuego del Espíritu Santo, que es el amor mismo. Y, sin embargo, ¡cuánto invierno hay en nuestro mundo! ¿No será porque nos hemos quedado este Fuego para nosotros mismos?

Familias, matrimonios, jamás se olviden de la gran responsabilidad que tienen en sus manos. ¡Dios los quiere llenos de amor y transmitiendo amor!

• ¿Qué esperan para dejar de pensar en ustedes mismos, de atorarse en pequeñeces y comenzar a vivir un amor cada día más libre, más pleno, más a imagen de Dios?

• ¿Qué esperan para comenzar a ayudar a los demás, a hacer apostolado, a dar de su dinero y de su tiempo a los que lo necesitan?

• ¿Qué esperan para dejar que Dios haga crecer más ese amor, para comenzar a ir más seguido a misa, para rezar todos los días en pareja?

• ¿Qué esperan para seguir disfrutando de las fiestas, de los amigos, de las vacaciones, pero sin por esto tener que abusar del alcohol o despilfarrar dinero?

Los tiempos que corren están pidiendo a gritos matrimonios santos, que es lo mismo que matrimonios felices, bendecidos por el amor de Dios.

¡No dejen que el mundo se muera de frío!

Y si no estás casado o pasaste por una separación, ¡no importa! Tú también debes dar testimonio de lo que es el amor verdadero, porque todos llevamos en nuestro corazón el amor de la Santísima Trinidad.

«No busquéis cosas grandes; haced solamente cosas pequeñas con gran amor [...] Cuanto más pequeña sea la cosa, mayor debe ser nuestro amor.» Santa Teresa de Calcuta

#Matrimonio #Familia #Testimonio #Amor

SACERDOTE Y AUTOR

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PADRE ADOLFO

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