SACERDOTE Y AUTOR

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PADRE ADOLFO

:: ¿Un año más o un año menos?::


¿Has vivido un año más o te queda un año menos de vida? Hace un tiempo escuché el siguiente cuento. Un rey quería poner a prueba a sus dos consejeros. Los llamó y les dijo: «Necesito que busquen en mi reino a un hombre verdaderamente bueno.» Después de varias semanas volvió el primero: «Su majestad, no he podido encontrar a ninguno. Todos los hombres son malos. No hay ya bondad en el mundo. El reino está corrompido.» Más tarde llegó el segundo: «Su majestad, en todos los hombres existe mucha bondad. Me ha sido muy difícil escoger uno solo de entre tantos. El reino tiene mucho que dar al mundo.» El soberano, entonces, se dio cuenta de que la vida depende mucho de la perspectiva con que cada uno la vea. Y esto es muy importante. Este año que hemos pasado ha estado, seguramente, lleno de momentos duros, de problemas difíciles, de retos que al momento parecían simplemente ingentes. Así mismo, has tenido sin duda otros tantos momentos con mucha felicidad, gran esperanza, apoyo, amistad, etc. Pero hoy es momento de dejar atrás el 2015 y pensar en el 2016. Porque de ninguna manera pueden vivirse igual. Frente a ti, con cada día, se abren 365 oportunidades para crecer, para amar, para ser feliz. ¡De ti depende! ¿De qué manera lo quieres vivir? Sin duda deseas tener un mejor año, que sea fresco, ligero, lleno de luz. ¿Cómo lograrlo? Lo primero que hay que hacer es buscar la sencillez con vehemencia. La persona sencilla no es la que tiene poco, sino la que sabe reconocer qué cosas son esenciales en la vida y está dispuesta a todo con tal de defenderlas. En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Dios nos está llamando a tener un comportamiento mucho más sencillo. A lograr dilucidar y vivir lo que es importante, dejando de lado lo accidental. Por otro lado, este año 2016 está dedicado a la misericordia. ¡Y eso no nos puede dejar indiferentes! La sociedad actual es a menudo dura con el pecador e indulgente con el pecado. La misericordia nos invita a lo contrario, a saber comprender al otro, cultivando un fuerte sentido de la justicia, pero también y sobre todo, de la caridad. No estoy hablando de una misericordia sentimental, sino de aquella que es tan fuerte, que sólo puede venir de Dios. Porque sólo Él nos puede salvar. Sólo la misericordia de Dios puede liberar a la humanidad del mal, de tantas formas de mal a veces monstruosas, que el egoísmo genera en ella. No lo dudemos: la gracia de Dios puede convertir los corazones para poder crecer, amar y ser feliz, y abrir nuevas perspectivas para poder superar aquellas realidades humanamente insuperables. Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, de empatía, de compasión, de misericordia. Y esto sólo podemos extraerlo cada día del pozo de la oración. Así que este nuevo año nos invita a vivir con más sencillez, o lo que es lo mismo, más cerca de Dios. ¡A vivir un año más! ¡Feliz 2016! www.padreadolfo.com

#Sencillez

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