SACERDOTE Y AUTOR

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PADRE ADOLFO

:: Los cinco pilares del matrimonio ::


Una casa bien construida posee pilares fuertes. De tal manera que ante cualquier adversidad se mantendrá siempre firme. Lo mismo se puede decir del matrimonio. Hoy vivimos tiempos duros para él. Muchas calamidades quieren derrumbarlo. Pero por más fuertes que sean, jamás se caerá si tiene firmemente asentadas sus bases. 1. Un matrimonio sólido es un matrimonio fiel Cuando hablamos de fidelidad no podemos limitarnos a no “poner el cuerno”. De hecho, muchos matrimonios son tan aburridos, precisamente porque reducen su fidelidad a esto. Ser fiel significa creer locamente en el otro. Tener fe en él. En que sus buenos deseos son sinceros, en que puede ser cada día mejor, en que juntos forman algo único e irrepetible. La fidelidad es estar comprometido incondicionalmente con el cónyuge. Sin importar sus errores o defectos. Sin darle prioridad a su aspecto físico, por encima del espiritual. Ser fiel, en definitiva, es guardarse siempre para el otro, y entregarse en cuerpo y alma a él. 2. Un matrimonio sólido es un matrimonio que perdona ¿Quién puede, en su sano juicio, sentirse perfecto? Todos nos equivocamos. Todos cometemos errores. A veces más de los que deseáramos. La Biblia dice que «el justo cae siete veces» (Prov 24, 16), precisamente porque hasta la persona más santa puede ser también la más defectuosa a nivel humano. En una ocasión una persona le dijo a su amiga: «¡Qué suerte tienes de estar casada con Pedro! ¡Es tan sencillo!» Porque Pedro era una persona muy afable, servicial y humilde. La esposa le respondió: «Así es, es muy sencillo hasta que te toca vivir con él...» Lo repito, porque al parecer no lo terminamos de entender: ¡No hay nadie perfecto! Por eso, frente a los defectos, sólo existe un único remedio: el perdón. Para que un matrimonio persevere, no le hace falta tener menos defectos y más cualidades, le hace falta aprender a perdonar de corazón. Claro que no estoy hablando de un perdón indiscriminado. El versículo del libro de los Proverbios que cité termina diciendo que el justo puede caer, «pero se levanta». Para perdonar de corazón, antes hay que estar arrepentidos también de corazón, poniendo todo de nuestra parte para superarnos. Si sientes que tu cónyuge no te ha perdonado, pregúntate antes si has puesto todo de tu parte para demostrar tu arrepentimiento. 3. Un matrimonio sólido es un matrimonio que se comunica Estoy convencido de que si los matrimonios aprendieran a comunicarse, se solucionaría el 90% de sus problemas. Suena sencillo, pero la realidad es que no sabemos hacerlo. Comunicarse requiere sacrificio, porque escuchar no es fácil. Se necesita tiempo, atención, capacidad de acogida y renuncia a uno mismo. 4. Un matrimonio sólido es un matrimonio lleno de amor Esto suena a Perogrullo, pero a veces nos despistamos y lo dejamos de pensar. El amor es el segundo pilar más importante para la relación en pareja. Sin amor no es posible vivir. Porque éste es el combustible que mantiene al corazón andando. Amor no son sentimientos. Amor es querer de tal manera la felicidad del otro, que estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de lograrlo. Los sentimientos son volubles, como una hoja seca en el viento. A veces nos favorecen, otras nos dañan. Por eso no pueden ser pilar de nada. Para que el amor sea sólido tiene que saber lo que quiere. Y en el matrimonio eso está más claro que nada. 5. Un matrimonio sólido es un matrimonio con Dios en el centro El pilar más sólido no puede ser otro que Dios. Porque no hay nadie más fiel, más compasivo y más lleno de amor que Él. Cuando no sepas qué hacer, vuelve la vista y el oído hacia Él. Pregúntale en la oración, aprende de su ejemplo a través de su Palabra, e imítalo con tu propia vida. Un matrimonio donde Dios es el centro, se convertirá en un verdadero hogar, único e irrepetible.

#Matrimonio #Amor

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