:: Tres tipos de amor en la pareja. ¿Te identificas? ::


Febrero, mes del amor. Palabra tan manipulada que fácilmente se malentiende. ¿Quién de nosotros sabe realmente lo que significa? Normalmente cuando pensamos en el amor nos imaginamos un corazón al estilo San Valentín: perfecto, bien rojo y grande. Sin embargo, el amor no es sólo el romántico. De hecho, para que sea realmente amor, ha de ser más que romántico. A mí me encanta la división clásica del amor de pareja en tres ingredientes: pasión, amistad y voluntad. El primer tipo es el amor de pasión, el que solemos llamar romántico. Tiene como meta final el encuentro de dos cuerpos que se funden en uno solo. Se trata de la dimensión física y sexual del amor. Es lo que los griegos llamaban Eros. No es un amor malo. ¡Al contrario! Pero tampoco es un amor que se deba reducir al encuentro sexual, sino que incluye muchos detalles de cariño y respeto por el otro. Ahora bien, no es, ni mucho menos, lo más importante del amor. Porque más fuerte que éste, es el amor de amistad. La amistad en la pareja hace que el amor se vuelva hermoso, profundo y reconfortante. Sin embargo, es una de las áreas que más descuidan hoy día los matrimonios, porque piensan que sólo con vivir juntos la amistad está garantizada. Pero no es así. Para que un amor esponsal sea duradero tiene que haber una amistad cultivada todos los días. Con el amigo nos sentimos en confianza, podemos decirle lo que sea, y recibir de él cualquier comentario. Porque sabemos que quiere lo mejor para nosotros. Pero ninguna amistad se improvisa. Requiere tiempo de calidad y en cantidad. Largos momentos de conversación, de compartir gustos, actividades. Si uno no se aburre de la amistad es porque la cultiva. La que no se cultiva se enfría. Y eso es lo que pasa a veces en los matrimonios. Se tiene una amistad de cuchillos. Es decir, no te me acerques porque te puedo herir. Finalmente, el ingrediente más importante: el amor de voluntad. No es otra cosa que ese profundo cariño que engendra un compromiso. Y se concreta en el deseo irrevocable de querer hacer feliz al otro, aún a costa de mi propio sacrificio. Es cuando el corazón y la mente se concentran tanto en la otra persona que la elijo para estar siempre con ella. Nace así un deseo tan potente, que no hay lugar para nadie más. Un amor exclusivo, único, transformante. Esta es la gran diferencia con el amor de amistad. Yo puedo ser amigo de mucha gente, pero sólo puedo querer estar para siempre con una sola persona. Presupone la amistad, pero es mucho más que ella. Porque incluye el deseo de fundirse plenamente en un solo abrazo eterno. Va también mucho más lejos que el amor de pasión, porque la pasión se apaga cuando está saciada, pero la voluntad no. Sólo desde la voluntad se puede tomar la decisión de unir la propia vida con la de otro, ¡hasta la muerte! Se trata del componente del amor que hace que las cosas duren, que persistan en el tiempo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.» Mc 10, 7-8. Estas tres dimensiones deben de coexistir siempre en todo matrimonio. Como tres llamas que arden juntas, de manera que cuando una parece apagarse, las otras la fortalezcan. Como dijo Mercedes Sosa, «cambia el sol en su carrera / cuando la noche subsiste / cambia la planta y se viste / de verde en la primavera. / Cambia el pelaje la fiera / Cambia el cabello el anciano / y así como todo cambia / que yo cambie no es extraño / Pero no cambia mi amor / por más lejos que me encuentre.»

#Amor #Amistad

SACERDOTE Y AUTOR

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PADRE ADOLFO

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