¿Mi hijo puede ser un drogadicto?


La adicción a las drogas es un tema que a todos nos enchina la piel. Sobre todo cuando los padres piensan en sus propios hijos. Nadie está libre de caer en esta trampa progresiva y mortal. Algunas estadísticas hablan de que en México 8 de cada 100 jóvenes entre los 18 y 25 años han probado la droga alguna vez. Y lo que es más alarmante, más de 4 de cada 100 entre los 12 y 17 también lo han hecho. ¿Qué tal si tu hijo estuviera dentro de esos 8 o 4? Los expertos han hecho una especie de “retrato robot” de un posible adicto a las drogas. Si lo conocemos, tal vez pueda ayudarnos a atajar de raíz esta posibilidad. Es el que sigue: • Una persona que suele tener baja autoestima (que no es lo mismo que la timidez). • Se mueve por impulsos más que por propia libertad. No piensa en lo que le conviene, sino sólo en lo que quiere. Se trata de aquellos a quienes típicamente llamamos “berrinchudos o caprichosos”. • Tolera mal la frustración y busca satisfacciones inmediatas. Toda equivocación o contradicción le sacan de quicio. Quiere gozar, pero sin esfuerzo personal. Todo lo quiere pronto y fácil. • Le falta realismo: se plantea objetivos sin comprender el esfuerzo que exige conseguirlos. Y cuando se percata de ello, fácilmente deja todo de lado: cambia de deporte, hobby, academias, etc. • No sabe enfrentarse a los problemas: los rehúye. ¿Para qué hacerlo si sus papás siempre le solucionan la vida? • Tiene poco desarrollado el sentido de la responsabilidad, pues no ha aprendido a cargar con las consecuencias de sus actos. Esto a veces se debe a que en casa puede haber muchas amenazas por las malas acciones, pero jamás se traducen en castigos reales. • Está acostumbrado a las soluciones fáciles. No quiere batallar con nada. • Es una persona inmadura, que eventualmente querrá tapar con la adicción su falta de recursos interiores para tomar las riendas de su propia vida. • Fácilmente abandona los estudios y sobrevalora el ocio. Pasa demasiado tiempo sin hacer nada, porque está siempre “cansado”. • Proviene de familias conflictivas o desestructuradas, que no le dan la atención que necesita; o, por el contrario, viene de familias sobreprotectoras, que envuelven al hijo entre algodones, pero que no le enseñan a administrar su libertad. Es verdad que no todos los casos de drogadicción se deben a una familia desinteresada o disfuncional, pero sí es cierto que mientras más fuerte esté la familia, menos riesgo habrá para los hijos de caer en ésta y otras adicciones. Veamos 5 consejos que los papás pueden aplicar para prevenir la drogadicción: 1. Busquen crear un ambiente familiar acogedor. Recuerden que son padres, no amigos. Por eso hay que armonizar siempre la autoridad con el diálogo, la comprensión y la participación. Pero sin detrimento de la primera. 2. Escuchen siempre a sus hijos. Busquen hablar con ellos, creen las circunstancias para fomentar el diálogo –sobre todo cuando son adolescentes–. 3. Por favor, ¡no los sobreprotejan! So pretexto de evitarles frustraciones, están creando una personalidad que no será capaz de nada por sí misma. Edúquenles en una sana austeridad, donde lo que se tiene también se ha de ganar con sus propios méritos. 4. Muy importante: no sólo le digan que las drogas son malas, demuéstrenselo con su ejemplo, especialmente en el uso que hagan del alcohol y del tabaco. 5. Ofrézcanle objetivos e ideales altos y atractivos, y no sólo nuevos medios de bienestar y de comodidad. A veces esto es lo que debilita su voluntad, haciéndoles vulnerables ante el asalto de la droga. La droga es una realidad. ¡No cerremos los ojos! Si quieres informarte más, no dejes de ir a la conferencia de Hans Myhulots, «Yo viví en el Infierno», este 12 de febrero a las 20:30, en el Palenque de la Feria. Un testimonio tan sobrecogedor como aleccionador.

#Hijos #Amor #Drogas

SACERDOTE Y AUTOR

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